en espera


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"Por eso se llenó de alegría mi corazón y comenzó a cantar mi lengua.
Y hasta mi carne está tranquila en la esperanza, porque no abandonas su aliento.
Me has dado a conocer los caminos de la vida y volverá a llenarme de alegría tu presencia."


[Canto de David, en Act. 2]

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purísima gratitud, purísima gratuidad

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Cuando Conce, la madre (siempre en el fondo), va a iniciar la novena que la acerca a su fiesta y a su cumpleaños, nosotros iniciamos el ingreso hospitalario como novenario particular, a medias entre el avance de la ciencia y la gratuidad de la fe. Así ha sido siempre la magia de nuestro milagro cotidiano.

Y nos ha emocionado que el jesuita Juan Masiá Clavel, desde Japón, nos dedique su reflexión sobre el 8 de Diciembre.


Su blog (Vivir y pensar en la frontera) es un oasis de reflexión y hermenéutica sobre las cuestiones más candentes en bioética, genética o ciencia.

El artículo completo está aquí. Su fe, como la nuestra, en saber entonar un magnificat. Gracias.
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hasta pronto, Dulce

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la fuerza de las mujeres en el día contra la violencia

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al fondo, la madre

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lenguaje de signos como despedida o hasta pronto


Sia | Soon We'll Be Found from Concord Music Group on Vimeo.

Visionario Reverte

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Visitando el blog de LaMima para conocer una enfermedad rara, la Acondroplasia, me encontré transcrito este artículo de Arturo Pérez Reverte en EPS de ¡1998! Visionario Reverte.
Se lo debo a las amigas enlazadas al lado, La reina del Kaos.
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y visionarios educadores en economía:


Dulce

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Se va a quedar esperando nuestra vuelta esta perrilla lagunera a la que Sofía bautizó como 'Dulce'. Cuando ayer le dijimos que posara para la foto adoptó aires de entenderlo todo, como diciendo "por mí no os preocupéis".

Ella se recorre cada día el barrio con sus calcetines blancos y su pandilla de amigos. A veces pone cara de entender todo lo que pasa y sabe distinguir el humor de las personas.

Cuando mañana saquemos el coche para ir al hospital le daremos un dulce de navidad y la dejaremos al cuidado del mundo y de este blog. A lo mejor descubre aspectos sobre la paciencia que ni imaginábamos. La queremos a hartar.

... a hartar ! (lección de lingüística general)

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Los que llegamos a La Mancha desde otras regiones nos sorprendemos de algunas expresiones que la sabiduría popular sabe encajar expresivamente. Así le pasa a "a hartar!", sin duda una de las más elocuentes desde los tiempos del hambre. Y aunque parece que el carro de los comediantes del Quijote pasó por Villacañas, ni siquiera Cervantes la recoge.

Y como en lingüística siempre es difícil dar definiciones, es mejor recurrir al uso para ilustrar tal hallazgo.

Dice Virginia cuando lleva varias horas tumbada boca arriba: "me duelen a hartar los riñones, gírame un poco..."

"¿Que cuánto llevamos esperando por la resolución de la Ley de Dependencia? ¡A hartar!"

"¿Y en Villafranca, que han puesto a hartar de resaltos por las calles, mal hechos y peor concebidos, que nos impiden llegar a casa con nuestro coche adaptado a más de 3 km por hora?"

"Ayer domingo se nos llenó la casa a hartar de gente que venía a despedirse. Y eso que estamos en reposo..."

"¿Y cuánto abusan y roban los bancos y las compañías telefónicas en tiempos revueltos?"

Pues eso, queda claro.
Aprobado general y pasemos ahora a educación para la ciudadanía.
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hospitales inadaptados


En el embarazo de Sofía estuvimos seis meses "recluidos" en el hospital, en una habitación inadaptada (en realidad no había ninguna adaptada, y menos aún se habría pensado adaptar alguna en Maternidad). Por una extraña reforma de años anteriores, también se habían suprimido todas las bañeras. Los servicios fueron, con diferencia, el trance más difícil de sobrellevar, cuando la barriga del embarazo se hacía complicado de manejar.

El buen ánimo de las enfermeras y todo el personal auxiliar, y el reto que para todos nos suponía, hizo que apenas nos fijásemos demasiado en los detalles.

Pensando ahora en volver a aquellas situaciones nos planteamos si la reciente 'Ley de Autonomía personal' habrá concienciado al personal responsable, y si será posible que una habitación adaptada incluya cama para un asistente, cuando se hace necesaria la asistencia 24 horas al día. Milagros mayores se han visto...



tomando partido

por un día, y por celebrar que hemos alcanzado mil amigos visitantes, vamos a tomar partido sin decir ni mu sobre el tema de la semana.

el olivo del ágora griega

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Ésta es una historia real, aunque esta palabra ya no pone de acuerdo a casi nadie. De mi visita a la Atenas milenaria guardo dos recuerdos imposibles: una foto del momento en que me descalcé al entrar en solitario a la última morada de Sócrates, y una reflexión frente al mar, junto al templo de Poseidón, comiendo aceitunas.

El primero habrá sido, sin duda, compartido por cuantos han meditado en la historia de la filosofía en occidente. El segundo explicaría mejor los viajes de estas ideas (a Manuel Vicent le debo, tal vez, el gusto por las aceitunas).

El viaje de las olivas cruzando el Mediterráneo es el mejor resumen de esta civilización. Ahora, treinta siglos después, se comprende mejor que este árbol viajero haya echado raíces en los dos extremos del mar de la cultura, y sobre todo en La Mancha. Con los años he aprendido a dudar de toda Historia. Hoy ya no sé en qué dirección hizo su primer viaje este árbol retorcido.

A la vuelta del viaje griego decidí plantar mi primer olivo: un plantón que adquirí en el mercadillo de los lunes en Villacañas y puse en aquel jardín de la calle del Estadio. En el ritual del traslado de casa, que los amigos -siempre impagables- me ayudaron a hacer al huerto de las Lagunas, llenamos la vieja furgoneta de Kiko con todas las plantas. Los rosales y el ciprés no resistieron el trasplante. Las madreselvas, el laurel y el olivo, sí.


Hoy, diez años después, he recogido la primera cosecha de olivas de este árbol. Ensayaré una receta también milenaria para arreglarlas, con laurel y tomillo, y en el año nuevo invitaremos a los amigos a degustarlas frente al fuego, contando historias sobre la Atlántida perdida. Lo más real de esta historia es el poema que quedó escrito al plantar el olivo. Es un ritual que hago cuando siento que toco el fondo de la Historia.


en el ágora griega

A la sombra del árbol del olivo
planté esta primavera las palabras
y a la muela implacable del olvido
lancé el fruto aceitoso de su alma.

La crecida del Nilo trajo fiebre
y los barcos de Atenas las vasijas,
el bien, el mal y las categorías,
el ser la nada y las demás corrientes.

Un bálsamo bebí en mis adentros
y ungüento me pusieron en las sienes.
Por las playas del mar de los lamentos

varadas van quedando las especies
los dioses, las ideas, y los pueblos
como lechuzas beben el aceite.
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por san Juan B. (26-N)

(tras varias indagaciones, por san Gregorio)...

El 26-N ingresaremos al hospital Virgen de la Salud en Toledo para hacer la recta final del adviento y de este cuaderno. Ayer hicimos una visita "rutinaria" -últimamente eran cada 15 días-, con ecografía incluída y el pequeño aún tiene sitio en su mundo amniótico.


El amable neumólogo [Raúl Hidalgo, en la foto, con Margarita] comprobó que los pulmones de Virginia son envidiables -tras haber superado una neumonía en medio del embarazo y llevar un bebé dentro que le sube hasta el diafragma- y ya sólo queda esperar el ingreso.


El final del cuaderno llegará con el bautismo (d.m. en primavera) pero en el nacimiento iniciaremos el recorrido hacia atrás. No vaya a pensar el diseñador de google que ya está todo inventado.


posturas para copular en homenaje

... X. L. Méndez Ferrín ...


Ponte de luz, carbón, pólvora y ojos
negros de niños muertos
clavados en las salas del pazo.


Ponte de corazón, ladrillo fósforo
con quinientas espirales para llegarle
a la verde cumbre y ocultadas sedas.


Ponte de mar, estruendo, primavera
y manos estremeciendo el vaso, amante,
en el que cantan las sedes de otro tiempo.


Ponte de contemplar. amor, antiguamente
y dulcísimamente y perder como vidas
viejas y tirar la chaqueta cada día.


Ponte de puente; ponte, amiga, en puente
estrangulando el río en el que mujo y bramo
con robles, hojas.


Ponte para salir la falda nueva
y, tan cursi por el jardín, te nacerán en los ojos
lunas, avispas y una jarrita de miel.


Ponte de espaldas, natural y fuego
negro por los bajos conmoverán tus adentros
con gruñido vivo sin vivir en mí.


Ponte de piel de nuca, de guijarro,
de hombro, peñasco del crepúsculo,
al igual que una caja de música o cerezos.


Ponte de frío, ponte estatutaria
y cada embate será líquido inmóvil,
abril de jade, estigma de alabastro.


Ponte de recurrir, ponte de lengua
y unión, tromenta, carne para el discurso,
palabras como pasto lloviznado.


Ponte de vino, en fin, y calabaza
y tengamos, amor, amor, una hogaza candeal
y ojos para mirar el buen fuego y la muerte.





[Edición PonteAérea, nº 2. León, 1993.
-Traducción de Eloísa Otero y Manoel Outeiriño]

"PonteAérea", pasiones literarias y editoriales

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Debía una explicación de la aventura editorial que en su día fue PonteAérea.


Con los medios de entonces y en autoedición, se concibió y se llevó a cabo desde la casa estudio de Maite Valbuena en el Jardín Romántico (calle del Cid) entre los años 1993 y 97, un portal que unos días era el número 3 y otros el 15.


Hoy he podido fotografiar las portadas, porque aquel "medioanual de ficciones" que alcanzó cuatro números y medio es prácticamente inencontrable, entre otras razones porque solo se imprimía bajo demanda.


Llegó a alcanzar 140 suscriptores que tuvieron sus ejemplares impresos.
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PonteAérea Compostela-Sacromonte:

El primer número fue el Diccionario de palíndromas, una sui generis recopilación y ordenación bajo los títulos interiores de "Severo revés", "Algunos con su historia" y "Otros con nombre propio", donde se recogían, entre otros, los trabajos de Gonzalo Navaza, Javier Semprún, Eduardo Scala (en este libro nos conocimos) o el soneto 'somos seres solos', de tan largo viaje.




Alcanzó 4 ediciones ampliadas y una quinta que aún conservo en maqueta y que algún día espero terminar (no hay prisa para quien se ha propuesto escribir un único libro en la vida).

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El número 2 ("Pendientes de cartas") fue un sobre transparente con cuatro libritos a la postre cartas:

· Cartas Celtas, de Eloísa Otero (bajo el seudónimo de Georgina Arenas). Reeditado en Provincia (León, 1998)

· La Medida del trance, de Elena Soto, poemas de los arquetipos del tarot, y que aún continúa en su bitácora rescribiendo.

· Geografía, de Ignacio Fernández, reeditado en Provincia junto a su posterior poemario, Lógica borrosa.

· Posturas pra copular en homenaxe, de Méndez Ferrín (traducción del poema así titulado hecha por Manoel Outeiriño y Eloísa Otero). Como ejemplo, y porque tanto le gustó la edición a su autor, mañana lo colgaremos aquí.



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El número 3 fue un número doble, en aventura con TRANSITART, una iniciativa conjunta en el verano del 94 con la galería TRÁFICO DE ARTE de León, de feliz memoria, y en la que bailó Maite Valbuena en su presentación. Constaba de:

· Cinta roja, de Pedro Núñez Mardones, obra de poética visual sobre tema tan candente.



· Prisión o llama, de Ana Isabel Umbral, seudónimo de Ana Isabel Conejo, su primera edición en solitario.



PonteAérea Oporto-Puerta del Sol:.

Luego todo cambió de escenario y ahí quedaron pendientes varios proyectos. Llegó a salir una reedición en miniatura (en volúmen y en tirada, creo que fue de 8 ejemplares) de la Guía armillar para el Libro del infinito de Eduardo Scala, de Paul Hoffman.


En la última solapa se anunciaba la otra mitad del número 4: Suplemento A al Diccionario jázaro, un texto que aún sigue en elaboración y alguna vez verá la luz.




PonteAérea Jerusalén-Córdoba-León:



En 1997 apareció la mitad del número 5: PonteAérea Jerusalen-Córdoba-León




· Vela de la luz, de Margalit Matitiahu, poesía en ladino, en colaboración con el Ayuntamiento y la Universidad de León. Y aunque fué un libro muy viajero, ya los celosos funcionarios se hicieron cargo de su viaje o de su sueño.

La portada es obra de Juan Rafael.


La otra mitad nunca pudo llegarse a terminar. Era la traducción del único libro de poemas de Roger Garaudy (A contre-nuit) hecho desde Córdoba.



Y quedaron también como ideas madurando al sol otros Pontes:

· PonteAérea Gernika-Cartago Nova. Una mesa-tablero en Oñate

· PonteAérea Sócrates-Sampedro. 24 siglos del papel de la cicuta y el cianuro.

·PonteAérea Éxodo-Odisea.

Todos los Pontes trataban de enlazar ideas o autores distantes por un hilo común a modo de puente.


Todos los autores, con los años, han seguido cultivando la pasión secreta. Yo nunca he abandonado el amor a los libros. Espero que Gregorio David y Virginia Sofía lo continúen manteniendo.

Hilario Franco

triple uve

un hermoso resumen de Ana Isabel Espinosa
en Extremadura al di@ o en Tara, la revista de Gran Canaria o en su blog

un hermanamiento en la red ...

a lomos del Establo de Pegaso

casi un portal

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Ayer se acercaba la cocina a los aires navideños, casi un belén. El primer árbol de flores lo trajeron dos compañeras de trabajo de Virginia: María y Maika, con los abrazos de todos lo que están trabajando. Teniendo en cuenta que éste ha sido su primer contrato laboral, los compañeros de IDT, que moderan plataformas interactivas en la red, van a tener siempre un lugar en este portal.

Cuando nazca Gregorio David abriremos un cava rosado de La Mancha por esta empresa que modélicamente forma su plantilla con personas de diversidad funcional. Hacía tiempo que no posaban tres sillas en nuestra cocina. Después llegó la tropa habitual a poner cantos y panderetas. Que no diga el equipo médico que no llevamos el reposo a nuestro aire ...
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'Quiet', hijo de 'Verbalia' y Màrius Serra

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El escritor Màrius Serra ha publicado Quiet (Empúries), un libro que tiene de protagonista a su hijo Lluís (Llullu), afectado de una encefalopatía multiforme: una enfermedad cerebral que, en la práctica, le convierte en un bebé perpetuo, aunque tenga ocho años. Llullu no camina, no ríe, no habla, no puede comunicarse. Desde detrás de la silla de ruedas con que empuja al hijo, Serra es un observador privilegiado de las miradas y paradojas que nacen a su alrededor.

El libro se abre con un prefacio en que el autor deja bien claro que todo cuanto explica ha pasado, que todos los episodios que relata son rigurosamente reales. Quieto tiene un cuerpo central, hecho de estos episodios vividos, que combinan situaciones de desesperación, de rabia, de vergüenza ... con paradojas luminosas, e incluso divertidas, también surgidas de la realidad. El libro se cierra con una especie de epílogo, Correr, de aire más mágico; una especie de ilusión óptica que permite ver a Llullu correr, y en el que Màrius Serra le da voz: 'Como no me acuerdo de nada, tampoco me puedo olvidar.'
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Una entrevista con Màrius Serra

-Una de las dificultades importantes a la hora de escribir Quiet debió ser la de encontrar el tono literario y 'moral' del libro.

-Veía muchos peligros: los del sentimentalismo, del victimismo, de la lágrima ... Unos peligros que tenían más que ver con la forma que con el contenido. Porque nosotros (mi mujer, mi hija y yo en particular) no hemos vivido nunca esta situación como una tragedia depresiva. Más bien lo contrario. No debemos tener mucho sentido trágico de la existencia; que se lo quede Unamuno. En casa no lo vivimos así. Siempre ha habido esta ambivalencia; la palabra clave sería 'paradoja': el dolor al lado de las ganas imperiosas de vivir, de la luminosidad que, por contraste, todavía se hace más refulgente. Una situación tan dura te hace ver en una perspectiva diferente los otros aspectos de la vida, de la cotidianidad, que antes te preocupaban mucho y que ahora ves a distancia.

-¿Cuándo se dio cuenta de que quería escribir este libro?

-Hace años que sabía que acabaría escribiendo sobre Lluís. Pero la primera vez que lo hice fue en un cuento para el diario Avui. Aparecía un padre y un hijo, al cual pasaba alguna cosa, pero estaba muy literaturizado. Después empecé a escribir De cómo se escribe una novela (Empúries, 2004), que era una crónica muy literal y autobiográfica de un proyecto literario, una novela inacabada que cerré con la ayuda de los lectores, y que formaba parte de un tiempo determinado de mi vida; entonces Lluís ya tenía tres y cuatro años. Ya habíamos digerido la situación de tener un hijo con parálisis cerebral sin posibilidades de recuperación, sin la esperanza de una curación milagrosa. Y en aquel proyecto, sin yo darme cuenta, Lluís sacó la cabeza en un par de capítulos, sin ser el tema principal. Una vez roto el hielo y decidido que sí, que quería escribir sobre él, me enfrenté con el cómo. Y me amparé en la tradición literaria: aquello que yo tenía que hacer era narrar los hechos que nos suceden, porque eso ilumina mucho más que cualquiera grande reflexión teórica o cualquier texto introspectivo. Era mi opción.

-Encontrada la opción, ¿cuál fue el paso siguiente?

-Una vez tomada la opción, vas dando forma y acabas encontrando un tono en el cual los grandes peligros son los extremos. Es un campo de minas donde ves que el dolor está, y también la tragedia, en cierta medida, y al mismo tiempo vives y ves en la cotidianidad que el placer también está. Es la vida. Y en todo momento la intención ha sido equilibrar la oscuridad con la luminosidad. Que el claro-oscuro llevara al lector a un cierto vaivén emocional, y que de situaciones angustiosas pasáramos a situaciones luminosas e incluso hilarantes, divertidas. Porque así lo hemos vivido siempre.

-¿Por eso no ha optado por la estructura cronológica?

-Cuando ya veía claro que tenían que ser episodios, pequeños fragmentos narrativos de situaciones vividas, me di cuenta de que, para Lluís, para el Llullu, el tiempo es una magnitud que no progresa; de hecho, es un bebé perpetuo. Y entonces pensé que el orden cronológico no hacía falta. En un viaje a Italia me compré un bloc de hojas para tomar nota: empecé apuntando las palabras clave, los recuerdos..., y de golpe lo vi, me puse a desordenarlo o reordenarlo. ¿Y con qué criterio? Cuando vino John Irving a Barcelona explicó: 'Yo antes de ponerme a hacer una novela hago mucha gimnasia emocional. Y me lo apliqué un poco. Implicaba afinar la cuerda de las emociones, y pensé que tenía que crear un recorrido, empezando por el comienzo y acabando con la imagen hacia el infinito del Llullu corriendo. Quise que las emociones fueran compensadas por las paradojas y por las ironías con que también nos hemos encontrado.

-Hay paradojas sorprendentes ...

-Empezando por el título, 'Quieto'. Desde que Lluís era bien pequeño e íbamos por el mundo habíamos oído decir muy a menudo: ¡'Oh, qué suerte que habéis tenido, qué niño tan quieto que tenéis, que quietecito!' O como la del Museo de la Ciencia: Llullu estaba rodeado de niños japoneses que hacían juegos de ingenio y resulta que, en un juego que se premiaba el poner la mente en blanco, ¡Llullu fue el mejor! Es un episodio inolvidable. La mayoría de las paradojas que salen en 'Quiet' no son en absoluto construidas, sino recopiladas. Porque la ambivalencia está siempre: hay momentos de padecimiento que son absolutamente insoslayables (qué absurdidad pintar un mundo de abeja Maya, un país multicolor), pero el peligro de hacerle víctima y de teñirlo todo de negrura tampoco se puede evitar, porque no lo hemos vivido así. El libro es mi versión sobre Llullu, pero aparecemos todos: su madre, Mercè, su hermana, Carla, que lo han leído y me han dado su aprobación ... Sin su aprobación no la habría publicado nunca. Y sobre todo Llullu, se lo he leído al oído este verano. Porque este libro es delicado, entra en territorios de la intimidad ...

-Tuvo que decidir hasta dónde desnudarse. ¿Hasta dónde?

-En mi caso, sin concesiones y sin límites. No me he impuesto ninguna restricción y he querido ir al fondo. Otra cosa es cuando implicaba a otras personas.

-Y no construye un personaje de usted mismo.

-Otro de los grandes peligros, y yo me he esforzado especialmente en neutralizarlo, era el victimismo. Quería rehuir el uso fraudulento de las emociones, porque lo encuentro sumamente obsceno y desagradable. El victimismo es una actitud que no forma parte de mi manera de ver el mundo. Aquí mi presencia es la del narrador. Y una vez he encontrado el tono, me he oído muy cómodo, porque creo que es una presencia clara y muy parecida a aquello que yo entiendo que es un escritor.

-Explíquese.

-Piensa que ir enganchado a una silla de ruedas es un observatorio del mundo privilegiado. Llullu es un foco de atención, un imán, todo el mundo lo mira y tú eres el observador de todas las miradas, de gente muy diversa. Es un cierto privilegio. Yo quería mantener esta clave del narrador: me fijo en las miradas de los otros sobre una situación extrema de Llullu, pero no hago teorías ni intento juzgar estas miradas. Me habría dado mucha vergüenza hacer impostura de mi presencia en el relato. Mi voz es la del relator, que explica el mundo según sus ojos. Pero no es un relato introspectivo. Lluís es como un espejo. Yo he cambiado mucho por él, pero también por todas las circunstancias que concentra. Y el protagonista tiene que ser él. Porque es él quien desgraciadamente tiene una vida restañada. Me he esforzado mucho en mantener la literalidad y que la invención no se escurriera.
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-Sin perder la literalidad, hay una construcción literaria.
-Sí. Para mí, es muy importante que el libro salga en la colección de narrativa de Empúries. Claro está que no es ficción, pero utilizo mecanismos de la narración, los mismos que utilizaría para escribir un cuento o una novela. Al mismo tiempo, hay una voluntad estética clara de establecer una obra literaria. La fuerza de la literatura es que encuentra maneras de explicar el mundo. Decidí servirme del recurso del 'veo veo', que después cambié por el 'recuerdo', buscando el referente de George Perec, que tiene un libro titulado 'Que yo me acuerdo de...', para hacer el juego del cierre del libro e incidiendo en la paradoja. Porque Lluís no recuerda nada, pero al mismo tiempo hace el clic de decir: como no lo recuerdo, me puedo en absoluto olvidar. Claro está, eso es una construcción literaria. Lo que no habría hecho nunca es un dietario explicando qué se me pasaba. Y vi que podía acabar el libro con este caleidoscopio, con esta ilusión óptica, con este universo un poco mágico, del orden de Alicia en el país de maravillas, en el otro lado del espejo, en el cual osé dar la voz a Llullu. Las páginas finales fíjate que no van numeradas. Es una especie de apéndice, que es como nosotros lo vemos siempre: demos voz a quien no tiene como damos movimiento a quien no tiene.
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-Pues liga mucho con su personalidad y con su carácter de verbívoro.

-La gran paradoja de decir: tú, que siempre, por encima de todo, has apreciado el lenguaje verbal, te encuentras teniendo que reinventar una relación con una persona tan amada como tu hijo, en la cual el lenguaje verbal es un mero monólogo. Tienes que encontrar otras vías, más sensoriales, como la piel, vuelves a pasar por tu filtro y reinterpretas. Porque nosotros siempre nos hemos esforzado en darle voz: 'Llullu dice que hoy...' ¡Y Llullu no dice nada, pero si tú dices que lo dice, lo dice! El lenguaje verbal no fracasa, pero tiene que dejar paso a otros tipos de relación.

-¡Sí que es una gran paradoja!

-La vida está hecha de contrastes. Quien solamente busca la perfección, porque quiere crear paraísos artificiales y urbanizaciones como Marina d'Or en todas partes, es uno cretino, en completa disonancia con aquello que significa la existencia. Son las dimensiones, la perspectiva, las que cambian. Por ejemplo, cuando nuestra hija tuvo una mastoiditis, de una otitis mal cuidada, y la tuvimos ingresada un mes en el hospital, dijimos al médico: 'Permítanos dos preguntas. Primera: ¿Sabe qué tiene? Sí. Segunda: ¿Sabe cómo se cuida? Sí. Oé, oé, oé. No hablemos más.' Hace unos cuantos años no habríamos reaccionado así ni por asomo.

-Una parte muy dura de la historia de su hijo es que tiene una enfermedad desconocida ...

-Sí, es una enigma. Y es todo un proceso el hecho de aceptar que no tiene remedio. Yo tiré la toalla antes que mi mujer y, por lo tanto, acepté antes que no había curación. En cambio ella luchó más. Es obvio que hay una enigma inicial que tú quieres resolver: ¿qué tiene? Porque la diagnosis es 'encefalopatía multiforme', es decir, 'dolor de cabeza muy variado'. Desde la neurología tenemos que admitir que el cerebro es el gran desconocido. La ciencia médica, y yo estoy completamente a favor ('¡viva el método científico'!), tiene que admitir también que del cerebro no sabe una pizca. Una nueva paradoja.

-Cuando oye o lee una noticia como la que anunciaba la curación del Síndrome de Redecilla, ¿qué experimenta?

-Hay una cuestión que nosotros, afortunadamente, no hemos padecido, que es 'la culpa', una especie proveniente de la cultura judeo-cristiana. Pero hay otra cuestión: '¿Hago todo aquello que puedo?' Esto hace aflorar muchas trampas y suscita un debate horroroso. De repente, las noticias se tratan como un descubrimiento científico. Y tú enseguida piensas: 'quizás lo podría solucionar'. Y entonces está el síndrome: '¿Estaremos a tiempo? Hemos llegado tarde?' Yo estoy totalmente a favor de los avances científicos, pero creo que es mucho más importante para las criaturas que la vida cotidiana y el bienestar sean sostenibles. Y es demasiado peligroso dejarse seducir por los cantos de cisne de la medicina alternativa, de gente con muy buena fe, pero también de gente con mala fe.

-Ciertamente, el libro no es apto para los partidarios de la medicina alternativa ...

-Hay mucha fanfarronada. No soy partidario de la medicina alternativa, pero sí abierto a todas las perspectivas y aproximaciones. Pero pasa que hay mucha estafa, porque eres muy vulnerable. Y lo que no me gusta es el discurso que hay detrás, que es un discurso claramente pensado para engancharte.

Los que hemos crecido con Verbalia, leemos sus palabras entre líneas. Espero que Llullu disfrute al oído cuando su padre le hable de Y el ser es ley. Y crezca en gracia.

[Agradecimiento a Rosa Conca y Teuladí, con quien tanto compartimos]

árbol de vida, columnas de H.

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[a partir de una idea de E. Scala]

los enredos encadenados de los hombres libres

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Quede constancia que, aunque no nos han invitado, al evento de blogueros en España (Sevilla) lo seguimos de cerca como fenómeno
http://www.eventoblog.com/

Y la presentación de Enredados la Revista de la Blogosfera la tenemos entrecejada.
Si algún día me animo, me gustaría hacer una sección: Crítica de la Publicidad Pura.



Post-data del día después:
Felicitamos a Microsiervos por el premio a su blog. Con el nuestro hemos hecho amigos en Singapur. Son Naguib y Fadillah, una pareja que también espera un hijo y tienen la pasión por los ambigramas (están enlazados a la izquierda: Nagfa). Él ha hecho uno de los anagramas cúficos que más nos han gustado:
:

[copyright by Nagfa]

Tanto, que le devolvimos un correo con una sugerencia para mejorarlo y, amablemente, lo publicó, y nos felicitamos mutuamente por la vida que estamos esperando:



[a gift to Naguib, Fadillah and their baby]


Bastelo

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Debo mi segundo apellido a una historia de ficción: Solitario de amor, de Cristina Peri Rossi. Si la liga lgtb adopta hijos, cómo no adoptar apellidos maternos.

Ésta es una historia que sobrevuela las culturas, y ni los griegos hallaron mito para encuadrarla. Aunque a Peri Rossi sólo se lo conté una vez (en el círculo de Bellas Artes de Madrid, 1997), creo que la historia le sobrepasa, o que ella sólo ha sido el medium. Y aunque no se le conocen más relaciones íntimas con varones que los (15) breves poemas de Julio Cortázar para Cris, se estará preguntando aún cómo concibió.

De un viejo cuaderno (cuesta ya rescatar del olvido) transcribo. [Discúlpese con los años el estilo atrabilado a baudrillard.]

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Hijo de las lecturas, como todo lector me reconozco en filiación con algún
texto matriz. Sólo alcanzo a sospechar -porque saber es un verbo que se reserva
la esfinge- por qué adiviné claramente cuando lo ví que Bastelo
era un segundo apellido reservado para mí.

Quizás porque en mi caso se duplicaban (sería más exacto triplicaban) los
apellidos intuía que esta repetición no añadía francamente más al primer
apellido: se asignaban indiferentemente la filiación paterna y materna a uno
solo, puesto que eran el mismo. De este modo dejaba libre el lugar supuesto a la
madre.

De todos los dilemas edípicos, la posesión de la madre es el más ambiguo,
porque el deseo de incesto se puede explicar en el hijo, pero difícilmente se
puede explicitar entre ambos (la seducción no soportaría tanto conocimiento por
parte de la madre).

Extraña que la analogía pueda llevarse a extremos tan mentales, pero
sospecho que algo parecido le sucede a la autora a la inversa. Si algo
semidivino -griegamente hablando- tiene la autoría es la indefinición del padre.

En este sentido Peri Rossi, por ir al caso, puede renegar perfectamente del
varón en la concepción de su relato (mítico). Así son engendrados los textos,
cuyo material (matriz, materia) siempre es alguno pero cuya simiente (patrón,
semema) se pierde en la promiscuidad de las ideas, los sentidos, las lenguas.
'He concebido una idea', decimos asumiendo la posición del vientre, del suelo,
de la tierra madre. 'Ser padre de una idea' es sencillamente una aberración de
orgullo.

Generación marcada en esta obertura, el lector (como yo) es un hijo sin
marca que pregunta a la esfinge y ésta, milenariamente, le responde que su
madre, avocada a unirse con él -es una lectura- no le reconoce.

Así de abstracto tenía que ser el origen. Como el canto universal. Por eso
conocí, precisamente en 'Solitario de amor', al que ella no
reconoció:¨

"A la noche, bajo la cama, los diccionarios están de pie. Dormidos bajo la O opalina, bajo la dorada D, y en mis sueños hay palabras que no conozco, como bastelo y bondino."

Apellida y da fe del deseo mítico, porque también descendemos por nombres
imprecisos, indeterminados. Y en mis sueños de niño errante hay playas
desconocidas y laberintos de humo y noches nuevas.

abuelos y apellidos

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F y F



Franco y Felipe



Los abuelos Gregorio y Constantino con Sofía. Una escena de nombres griegos.



No es sencillo indagar en los orígenes, como tampoco es fácil recrear la propia vida. Debe haber algún principio de indeterminación que lo impide.

Cuando yo firmo algunas veces Franco Bastelo estoy usando -hasta cierto punto- un seudónimo del que nunca he dado cuenta. Quizás porque mi segundo apellido no añadía más al primero, un día decidí cambiarlo. Mañana traeré aquí el relato de aquel autobautismo [arriba está]. Pero hay que tener mucho cuidado cuando se empieza por mover los nombres.

Cuando nació Sofía también nos planteamos qué hacer con el orden de los apellidos, reconociendo que sólo se transmiten los paternos, y los maternos (que a su vez vienen de los paternos) se pierden. Alguien ha propuesto dejarlo a voluntad de los progenitores, pero no sé si eso traerá más confusión (al fin y al cabo las genealogías son parciales, pero al menos tienen un orden).

Si pudiera plantearse una revisión del sistema (ya que somos de los pocos países en que pervive una tradición de dos apellidos) ahí va una sugerencia:
· Que los varones hereden el orden actual (padre, madre) y las mujeres el inverso (madre, padre). De este modo quedaría constancia de las sagas de abuelas. Alguien podría objetar que finalmente, rastreando los orígenes, volverían a aparecer sólo los apellidos paternos actuales. Eso significa que quien quiera comenzar una saga femenina ha de iniciarse en el bautismo de un nombre propio que apellide y de cuenta de lo indeterminado, como a mí me pasó con Bastelo.

Pero queda abierta la sugerencia. Puede comentarse, objetarse, prosumirse.
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"el justo no tiene ley" -león tolstoi-

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· Cuando hace tres años visitamos a Justo Gallego en su humilde catedral de Mejorada del Campo (Madrid) peregrinamos atraídos por lo que más nos seduce: los resquicios donde se cuelan en la realidad los sueños que parecen imposibles.

Cuando a Justo, aspirante a religioso en una orden monacal, le dijeron en su mocedad que no podía consagrarse sacerdote por su tuberculosis decidió abandonar los claustros y comenzar una obra imposible: construir una catedral.

Lo extraño no es verla a medio levantar, ni tan siquiera verle día a día, con sus ochenta y tres, trabajando los materiales que le regalan, mayormente deshechos de construcción o sobrantes de otras obras. Lo asombroso es la parábola de su vida: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular."

A la entrada de este último templo levantado con fe hay un texto que lo resume todo:


Debido a mis problemas de afonía, les ruego eviten hacerme hablar. Si desean información, lean este cartel.

Me llamo Justo Gallego. Nací en Mejorada del Campo el 20 de septiembre de 1925.
Desde muy joven sentí una profunda fe cristiana y quise consagrar mi vida al Creador. Por ello ingresé, a la edad de 27 años, en el monasterio de Santa María de la Huera, en Soria, de donde fui expulsado al enfermar de tuberculosis, por miedo al contagio del resto de la comunidad. De vuelta en Mejorada y frustrado este primer camino espiritual, decidí construir, en un terreno de labranza propiedad de mi familia, una obra que ofrecer a Dios. Poco a poco, valiéndome del patrimonio familiar de que disponía, fui levantando este edificio. No existen planos del mismo, ni proyecto oficial. Todo está en mi cabeza.

No soy arquitecto, ni albañil, ni tengo ninguna formación relacionada con la construcción. Mi educación más básica quedó interrumpida al estallar la Guerra Civil. Inspirándome en distintos libros sobre catedrales, castillos y otros edificios significativos, fui alumbrando el mío propio. Pero mi fuente principal de luz e inspiración ha sido, sobre todo y ante todo, el Evangelio de Cristo. Él es quien me alumbra y conforta y a él ofrezco mi trabajo en gratitud por la vida que me ha otorgado y en penitencia por quienes no siguen su camino.

Llevo cuarenta y dos años trabajando en esta catedral, he llegado a levantarme a las tres y media de la madrugada para empezar la jornada; a excepción de algunas ayudas esporádicas, todo lo he hecho sólo, la mayoría de las veces con materiales reciclados… Y no existe fecha prevista para su finalización. Me limito a ofrecer al Señor cada día de trabajo que Él quiera concederme, y a sentirme feliz con lo ya alcanzado. Y así seguiré, hasta el fin de mis días, completando esta obra con la valiosísima ayuda que ustedes me brindan. Sirva todo ello para que Dios quede complacido de nosotros y gocemos juntos de Eterna Gloria a Su lado.

Aunque todo el mundo le conoce por la campaña que la agencia Sra. Rushmore hizo para la bebida Aquarius, parece haber algo en el fondo de su mirada que sobrevuela los anuncios y la materia. Cuando le dio la mano a Virginia y conoció su historia se inclinó a su oído para decirle: "Esto no es nada, la verdadera catedral está en tu cuerpo."

A los hábiles mercaderes de la Sra. Rushmore les encantaría conocer este encuentro de dos imposibles. Aunque a su cabeza de creativos lo primero que viniese en mente fuese otro slogan: "la chispa de la vida" ;-)

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[En la foto, Virginia Felipe, Justo Gallego y Eduardo Scala. Julio de 2005]

circuitos (ciclotímicos) de velocidad

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Julián Simón es nuestro héroe local de velocidad. Incluso en el Pub Tylo tiene un rincón dedicado. Recién terminado el mundial de motociclismo con la carrera de Cheste, en la categoría de dos y medio, se acercó a posar con nosotros aprovechando la visita de David, un seguidor fiel de todas sus carreras, y, por supuesto, de las de Valentino Rossi.

David, con el mismo tipo de Atrofia Muscular Espinal que Virginia, lleva como símbolo por todas partes el número 46 de la moto de Rossi. Y Julito, compañero de colegio con Virginia, posó con una moto de juguete entre las dos sillas.

Curioso contraste de la evolución humana y del espíritu de superación. No estaría de más recordar que si la industria de la velocidad invirtiese una décima parte en el avance de las sillas, ya no habría barreras arquitectóticas que superar en nuestras ciudades.

Pero David (Daví er Weno) hace bien en seguir con su cabeza la estela de Simón y Rossi, incluso por los circuitos de España. ¡A ver si de una vez le regalan las entradas a Montmeló, a Cheste o a Jerez, que no se puede pedir más velocidad con menos fuerzas!


[En la foto, Julián Simón, David, su hermano José y Virginia. Foto de José Luis Forés]

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Foto de Mercedes Tinoco, en su visita como reportera de COCEMFE para la revista COmFINES

magnificat del padre

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Alaban mis labios el alma que de lo Alto se anima

con la luz que engrandece lo que mis ojos no alcanzan

que ha llegado a fijarse en lo pequeños que somos

y ha hecho maravillas donde la razón no puede.


Porque ha obrado con gracia en lo más humilde

y ha creído en la tierra que esperaba la vida

porque ha cerrado las fuentes a la soberbia

porque ha abierto el vientre a la semilla eterna.


Magnífica es la fuerza que del corazón del débil

hace brotar la vida por la fe que acrecienta. Magnífica.




[ Versión de H.F. Fotografías de Minimal Art Studio ]

azafrán de Villafranca

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Todos los años por estas fechas nos regala el otoño este despliegue de los colores púrpuras en la recogida del azafrán.

Es una suerte (así se llaman las pequeñas parcelas que estos días tras las lluvias de los santos florecen lilas) que nos nace espontáneamente en el pequeño huerto, cuya cosecha nos dura para el consumo del año y aún para regalar.

A este rito de la monda de la rosa del azafrán le acompañan olores que llenan la casa (sobre todo al tostarlo) y un clima propicio para transmitir historias.

Sofía (en la foto) lo hace desde que tenía dos años y en cierto modo esperamos cada año esta fiesta, que dura medio mes de Escorpio, cuando la tierra se ha quedado inerte y estas almas de difunto afloran como banderas tricolores anunciando que hay aromas naturales que son inciensos del ciclo de vida y muerte.

Al pequeño Gregorio David le habrá llegado ya una sensación de este aroma que día a día, mientras gana peso, sigue brotando de la entraña tierra. Y a la abuela Florencia, y al tío Gregorio, en sus cementerios rodeados de viñas, también.