la gracia de la nieve

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[Foto de Jesús Porrero]

La nieve cubrió este enero el Museo de los Silos, un paisaje que aún conserva la esencia de las viviendas excavadas en la tierra, la cueva que tan bien representa el útero de la Tierra a punto siempre de parir una nueva humanidad. Y en esa quietud previa a los días del parto, la gracia -la gratuidad de la vida y su misterio- queda cabalmente representada por la nieve. Este año llegó con todo su esplendor y -a diferencia de lo que produjo en los aeropuertos y sus gestores del Fomento- aquí la recibimos graciosamente y salimos a jugar con ella. Nunca se nos pasó por la imaginación que esta gracia de paisaje pudiera ser vista como un problema, ni los reporteros en vivo vinieron a contemplar lo que jamás podrá ser una desgracia. Tal vez la nueva era está pariendo...
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1 comentario:

Teresa Aparicio dijo...

La pureza "virginal" del paisaje conjuntada con nuestra arquitectura popular dan como resultado una instantanea que me recuerda ancestrales batallas y trabajos de supervivemcia cotidiana con olores de un esfuerzo por continuar adelante en la vida.
La caña de entrada, que apenas se adivina camuflada por la nieve, nos abre paso al secreto mejor guardado que poseemos los que amamos lo verdaderamente nuestro. Doy fé de ello y os invito a descubrir la maravilla de sentirse arropados por la tierra en su interior; a descubrir el valor del respeto por el entorno, tan necesario en nuestros días; a conocer otras formas de vida acaso erroneamente olvidadas; a valorar si todo lo que hoy necesitamos poseer es necesariamente necesario; a comparar otra existencia despejada de cargas consumistas con la que nos acribillan a base de mensajes preñados de deseos por alcanzar una felicidad ficticia y pasajera que nos convierte en seres frustrados e inseguros. Os invito a adentraros en las entrañas de la madre tierra para hacer ese viaje iniciatico que, indefectiblemente, nos lleva a descubrir el valor de lo sencillo para ser felices.
CONSEJO: No dejeis de visitar este singular Museo, con nieve o sin ella. Os transportará a esos tiempos ya olvidados en los cuales el valor del respeto hacia todos y todo conseguía hacer de la convivencia un camino facil y libre de obstáculos; el tiempo en el cual la familia, arropada por un mismo útero, sufría y amaba unida; un tiempo, en resumen, en el cual todo era tan sencillo que la nieve llegaba calladamente para pintar de blanco la esperanza en un futuro mejor????.