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posturas para copular en homenaje

... X. L. Méndez Ferrín ...


Ponte de luz, carbón, pólvora y ojos
negros de niños muertos
clavados en las salas del pazo.


Ponte de corazón, ladrillo fósforo
con quinientas espirales para llegarle
a la verde cumbre y ocultadas sedas.


Ponte de mar, estruendo, primavera
y manos estremeciendo el vaso, amante,
en el que cantan las sedes de otro tiempo.


Ponte de contemplar. amor, antiguamente
y dulcísimamente y perder como vidas
viejas y tirar la chaqueta cada día.


Ponte de puente; ponte, amiga, en puente
estrangulando el río en el que mujo y bramo
con robles, hojas.


Ponte para salir la falda nueva
y, tan cursi por el jardín, te nacerán en los ojos
lunas, avispas y una jarrita de miel.


Ponte de espaldas, natural y fuego
negro por los bajos conmoverán tus adentros
con gruñido vivo sin vivir en mí.


Ponte de piel de nuca, de guijarro,
de hombro, peñasco del crepúsculo,
al igual que una caja de música o cerezos.


Ponte de frío, ponte estatutaria
y cada embate será líquido inmóvil,
abril de jade, estigma de alabastro.


Ponte de recurrir, ponte de lengua
y unión, tromenta, carne para el discurso,
palabras como pasto lloviznado.


Ponte de vino, en fin, y calabaza
y tengamos, amor, amor, una hogaza candeal
y ojos para mirar el buen fuego y la muerte.





[Edición PonteAérea, nº 2. León, 1993.
-Traducción de Eloísa Otero y Manoel Outeiriño]

"PonteAérea", pasiones literarias y editoriales

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Debía una explicación de la aventura editorial que en su día fue PonteAérea.


Con los medios de entonces y en autoedición, se concibió y se llevó a cabo desde la casa estudio de Maite Valbuena en el Jardín Romántico (calle del Cid) entre los años 1993 y 97, un portal que unos días era el número 3 y otros el 15.


Hoy he podido fotografiar las portadas, porque aquel "medioanual de ficciones" que alcanzó cuatro números y medio es prácticamente inencontrable, entre otras razones porque solo se imprimía bajo demanda.


Llegó a alcanzar 140 suscriptores que tuvieron sus ejemplares impresos.
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PonteAérea Compostela-Sacromonte:

El primer número fue el Diccionario de palíndromas, una sui generis recopilación y ordenación bajo los títulos interiores de "Severo revés", "Algunos con su historia" y "Otros con nombre propio", donde se recogían, entre otros, los trabajos de Gonzalo Navaza, Javier Semprún, Eduardo Scala (en este libro nos conocimos) o el soneto 'somos seres solos', de tan largo viaje.




Alcanzó 4 ediciones ampliadas y una quinta que aún conservo en maqueta y que algún día espero terminar (no hay prisa para quien se ha propuesto escribir un único libro en la vida).

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El número 2 ("Pendientes de cartas") fue un sobre transparente con cuatro libritos a la postre cartas:

· Cartas Celtas, de Eloísa Otero (bajo el seudónimo de Georgina Arenas). Reeditado en Provincia (León, 1998)

· La Medida del trance, de Elena Soto, poemas de los arquetipos del tarot, y que aún continúa en su bitácora rescribiendo.

· Geografía, de Ignacio Fernández, reeditado en Provincia junto a su posterior poemario, Lógica borrosa.

· Posturas pra copular en homenaxe, de Méndez Ferrín (traducción del poema así titulado hecha por Manoel Outeiriño y Eloísa Otero). Como ejemplo, y porque tanto le gustó la edición a su autor, mañana lo colgaremos aquí.



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El número 3 fue un número doble, en aventura con TRANSITART, una iniciativa conjunta en el verano del 94 con la galería TRÁFICO DE ARTE de León, de feliz memoria, y en la que bailó Maite Valbuena en su presentación. Constaba de:

· Cinta roja, de Pedro Núñez Mardones, obra de poética visual sobre tema tan candente.



· Prisión o llama, de Ana Isabel Umbral, seudónimo de Ana Isabel Conejo, su primera edición en solitario.



PonteAérea Oporto-Puerta del Sol:.

Luego todo cambió de escenario y ahí quedaron pendientes varios proyectos. Llegó a salir una reedición en miniatura (en volúmen y en tirada, creo que fue de 8 ejemplares) de la Guía armillar para el Libro del infinito de Eduardo Scala, de Paul Hoffman.


En la última solapa se anunciaba la otra mitad del número 4: Suplemento A al Diccionario jázaro, un texto que aún sigue en elaboración y alguna vez verá la luz.




PonteAérea Jerusalén-Córdoba-León:



En 1997 apareció la mitad del número 5: PonteAérea Jerusalen-Córdoba-León




· Vela de la luz, de Margalit Matitiahu, poesía en ladino, en colaboración con el Ayuntamiento y la Universidad de León. Y aunque fué un libro muy viajero, ya los celosos funcionarios se hicieron cargo de su viaje o de su sueño.

La portada es obra de Juan Rafael.


La otra mitad nunca pudo llegarse a terminar. Era la traducción del único libro de poemas de Roger Garaudy (A contre-nuit) hecho desde Córdoba.



Y quedaron también como ideas madurando al sol otros Pontes:

· PonteAérea Gernika-Cartago Nova. Una mesa-tablero en Oñate

· PonteAérea Sócrates-Sampedro. 24 siglos del papel de la cicuta y el cianuro.

·PonteAérea Éxodo-Odisea.

Todos los Pontes trataban de enlazar ideas o autores distantes por un hilo común a modo de puente.


Todos los autores, con los años, han seguido cultivando la pasión secreta. Yo nunca he abandonado el amor a los libros. Espero que Gregorio David y Virginia Sofía lo continúen manteniendo.

Hilario Franco