En este año internacional de la astronomía, la Unesco ha declarado el cielo estrellado patrimonio de la humanidad. Podrían haberlo declarado patrimonio de todo bicho viviente, e incluso de los que están en formación. Lo cierto es que este tipo de declaraciones acusan sobre todo lo que se está perdiendo, lo que puede desaparecer. Y no es que el cielo esté a punto de caer sobre nuestras cabezas, pero la visión del mismo está en peligro.
Aquí en La Mancha, en 30 km de nuestros alrededores, había hace 10 años una docena de puntos desde los que aún podía contemplarse el cielo estrellado como una cúpula, 360 grados a la redonda, sin que el ojo viese ninguna luz eléctrica. Después llegaron los generadores molinos eólicos -que algunos sostienen que son gigantes- con su farolillo rojo en lo alto y esa docena de puntos se ha reducido a tres. Es un buen ejemplo del choque de declaraciones (la del patrimonio y las energías renovables), donde en todo caso pierde el cielo.
Y recibimos, además de su cálida mirada, el anuncio de un nuevo proyecto: La Fundación AstroHita construirá un nuevo telescopio totalmente adaptado y accesible. Seguramente el primero en su género. No me cabe duda que cuando esté construido, antes de enfocar el cielo, ya habrá abierto muchas mentes. Enhorabuena a quienes saben mirar a lo más alto. Felicidades, Faustino.

