"el justo no tiene ley" -león tolstoi-

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· Cuando hace tres años visitamos a Justo Gallego en su humilde catedral de Mejorada del Campo (Madrid) peregrinamos atraídos por lo que más nos seduce: los resquicios donde se cuelan en la realidad los sueños que parecen imposibles.

Cuando a Justo, aspirante a religioso en una orden monacal, le dijeron en su mocedad que no podía consagrarse sacerdote por su tuberculosis decidió abandonar los claustros y comenzar una obra imposible: construir una catedral.

Lo extraño no es verla a medio levantar, ni tan siquiera verle día a día, con sus ochenta y tres, trabajando los materiales que le regalan, mayormente deshechos de construcción o sobrantes de otras obras. Lo asombroso es la parábola de su vida: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular."

A la entrada de este último templo levantado con fe hay un texto que lo resume todo:


Debido a mis problemas de afonía, les ruego eviten hacerme hablar. Si desean información, lean este cartel.

Me llamo Justo Gallego. Nací en Mejorada del Campo el 20 de septiembre de 1925.
Desde muy joven sentí una profunda fe cristiana y quise consagrar mi vida al Creador. Por ello ingresé, a la edad de 27 años, en el monasterio de Santa María de la Huera, en Soria, de donde fui expulsado al enfermar de tuberculosis, por miedo al contagio del resto de la comunidad. De vuelta en Mejorada y frustrado este primer camino espiritual, decidí construir, en un terreno de labranza propiedad de mi familia, una obra que ofrecer a Dios. Poco a poco, valiéndome del patrimonio familiar de que disponía, fui levantando este edificio. No existen planos del mismo, ni proyecto oficial. Todo está en mi cabeza.

No soy arquitecto, ni albañil, ni tengo ninguna formación relacionada con la construcción. Mi educación más básica quedó interrumpida al estallar la Guerra Civil. Inspirándome en distintos libros sobre catedrales, castillos y otros edificios significativos, fui alumbrando el mío propio. Pero mi fuente principal de luz e inspiración ha sido, sobre todo y ante todo, el Evangelio de Cristo. Él es quien me alumbra y conforta y a él ofrezco mi trabajo en gratitud por la vida que me ha otorgado y en penitencia por quienes no siguen su camino.

Llevo cuarenta y dos años trabajando en esta catedral, he llegado a levantarme a las tres y media de la madrugada para empezar la jornada; a excepción de algunas ayudas esporádicas, todo lo he hecho sólo, la mayoría de las veces con materiales reciclados… Y no existe fecha prevista para su finalización. Me limito a ofrecer al Señor cada día de trabajo que Él quiera concederme, y a sentirme feliz con lo ya alcanzado. Y así seguiré, hasta el fin de mis días, completando esta obra con la valiosísima ayuda que ustedes me brindan. Sirva todo ello para que Dios quede complacido de nosotros y gocemos juntos de Eterna Gloria a Su lado.

Aunque todo el mundo le conoce por la campaña que la agencia Sra. Rushmore hizo para la bebida Aquarius, parece haber algo en el fondo de su mirada que sobrevuela los anuncios y la materia. Cuando le dio la mano a Virginia y conoció su historia se inclinó a su oído para decirle: "Esto no es nada, la verdadera catedral está en tu cuerpo."

A los hábiles mercaderes de la Sra. Rushmore les encantaría conocer este encuentro de dos imposibles. Aunque a su cabeza de creativos lo primero que viniese en mente fuese otro slogan: "la chispa de la vida" ;-)

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[En la foto, Virginia Felipe, Justo Gallego y Eduardo Scala. Julio de 2005]

2 comentarios:

Virginia · Hilario dijo...

Cosas de la fe: Llegará un día en que la catedral del Justo, dedicada a la virgen del Pilar, desplazará a la Almudena como catedral de Madrid.

No sé si lo que digo (apostillaría Borges) es verdadero. Ojalá sea profético.

(Que publique el Establo de Pegaso el último poema de "Los Conjurados".)

ALBERTO dijo...

Catedrales hay muchas, las hay estáticas que perdurarán en el tiempo y a la vista de la humanidad y las hay, paradojas de la vida, llenas de humanidad que por no ser estáticas sólo unos pocos disfrutaremos de ello. Gracias a la técnica y a vuestro afán de compartirlo muchos más seremos partícipes del "milagro" de la vida. Mucha suerte. Un abrazo.

pd.- En el correo de Virgi debe haber otra pequeña reflexión mía, que uno no está muy ducho en la técnica y lo envió al lugar erróneo. Un saludo.