"PonteAérea", pasiones literarias y editoriales

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Debía una explicación de la aventura editorial que en su día fue PonteAérea.


Con los medios de entonces y en autoedición, se concibió y se llevó a cabo desde la casa estudio de Maite Valbuena en el Jardín Romántico (calle del Cid) entre los años 1993 y 97, un portal que unos días era el número 3 y otros el 15.


Hoy he podido fotografiar las portadas, porque aquel "medioanual de ficciones" que alcanzó cuatro números y medio es prácticamente inencontrable, entre otras razones porque solo se imprimía bajo demanda.


Llegó a alcanzar 140 suscriptores que tuvieron sus ejemplares impresos.
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PonteAérea Compostela-Sacromonte:

El primer número fue el Diccionario de palíndromas, una sui generis recopilación y ordenación bajo los títulos interiores de "Severo revés", "Algunos con su historia" y "Otros con nombre propio", donde se recogían, entre otros, los trabajos de Gonzalo Navaza, Javier Semprún, Eduardo Scala (en este libro nos conocimos) o el soneto 'somos seres solos', de tan largo viaje.




Alcanzó 4 ediciones ampliadas y una quinta que aún conservo en maqueta y que algún día espero terminar (no hay prisa para quien se ha propuesto escribir un único libro en la vida).

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El número 2 ("Pendientes de cartas") fue un sobre transparente con cuatro libritos a la postre cartas:

· Cartas Celtas, de Eloísa Otero (bajo el seudónimo de Georgina Arenas). Reeditado en Provincia (León, 1998)

· La Medida del trance, de Elena Soto, poemas de los arquetipos del tarot, y que aún continúa en su bitácora rescribiendo.

· Geografía, de Ignacio Fernández, reeditado en Provincia junto a su posterior poemario, Lógica borrosa.

· Posturas pra copular en homenaxe, de Méndez Ferrín (traducción del poema así titulado hecha por Manoel Outeiriño y Eloísa Otero). Como ejemplo, y porque tanto le gustó la edición a su autor, mañana lo colgaremos aquí.



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El número 3 fue un número doble, en aventura con TRANSITART, una iniciativa conjunta en el verano del 94 con la galería TRÁFICO DE ARTE de León, de feliz memoria, y en la que bailó Maite Valbuena en su presentación. Constaba de:

· Cinta roja, de Pedro Núñez Mardones, obra de poética visual sobre tema tan candente.



· Prisión o llama, de Ana Isabel Umbral, seudónimo de Ana Isabel Conejo, su primera edición en solitario.



PonteAérea Oporto-Puerta del Sol:.

Luego todo cambió de escenario y ahí quedaron pendientes varios proyectos. Llegó a salir una reedición en miniatura (en volúmen y en tirada, creo que fue de 8 ejemplares) de la Guía armillar para el Libro del infinito de Eduardo Scala, de Paul Hoffman.


En la última solapa se anunciaba la otra mitad del número 4: Suplemento A al Diccionario jázaro, un texto que aún sigue en elaboración y alguna vez verá la luz.




PonteAérea Jerusalén-Córdoba-León:



En 1997 apareció la mitad del número 5: PonteAérea Jerusalen-Córdoba-León




· Vela de la luz, de Margalit Matitiahu, poesía en ladino, en colaboración con el Ayuntamiento y la Universidad de León. Y aunque fué un libro muy viajero, ya los celosos funcionarios se hicieron cargo de su viaje o de su sueño.

La portada es obra de Juan Rafael.


La otra mitad nunca pudo llegarse a terminar. Era la traducción del único libro de poemas de Roger Garaudy (A contre-nuit) hecho desde Córdoba.



Y quedaron también como ideas madurando al sol otros Pontes:

· PonteAérea Gernika-Cartago Nova. Una mesa-tablero en Oñate

· PonteAérea Sócrates-Sampedro. 24 siglos del papel de la cicuta y el cianuro.

·PonteAérea Éxodo-Odisea.

Todos los Pontes trataban de enlazar ideas o autores distantes por un hilo común a modo de puente.


Todos los autores, con los años, han seguido cultivando la pasión secreta. Yo nunca he abandonado el amor a los libros. Espero que Gregorio David y Virginia Sofía lo continúen manteniendo.

Hilario Franco

3 comentarios:

Establo Pegaso dijo...

Muy bueno Hilario. Ya iremos cogiendo material "poquet a poquet"

Virginia · Hilario dijo...

era casi una deuda de años

maika dijo...

El amor a los libros...

Esperas y esperáis que Gregorio David y Virginia Sofía lo sigan manteniendo; lo harán, me consta. Los hijos somos en parte una prolongación de nuestros padres, así que estaos tranquilos en ese ámbito.

Mantendrán también el amor a la vida que vosotros dos, sus padres, ponéis en práctica creándolos (engendrándolos, gestándolos y pariéndolos) a ellos y creando otro tipo de hijos, los libros que han visto la luz gracias a tu labor, Hilario. Siempre dicen que todo hombre debe tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. Si tuviera que elegir, me quedaría con el libro. Libro y silencio van unidos. Libro y vida, también; David -ya lo escribí antes- contiene en su nombre las letras que componen la palabra "vida". Y libro y sabiduría caminan unidos del mismo modo; Sofía se llama así (en griego su nombre significa "sabiduría). Lo estáis haciendo tan tan bien, Virginia e Hilario, que va a ser imposible no admiraros. Yo ya lo hago, con el corazón en la mano.